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La romanización en Álava

La romanización en Álava

Muchos restos de la época y testimonios de historiadores y geógrafos romanos nos hablan de la integración del territorio alavés en el imperio romano. Entre los restos arqueológicos más importantes se encuentran los puentes de Mantible en Assa y Trespuentes y la ciudad de Iruña-Veleia.

 

Llegada de los romanos

Los romanos llegan a Álava en un momento en el que conviven poblados que mantienen su forma de vivir a la antigua y otros adaptados a los cambios del final de la Edad de Hierro. Los distintos pueblos prerromanos de la zona se integran en el estado romano, especialmente en Álava y Navarra donde la romanización es más intensa.

Desde el siglo I. a. C. queda reflejada la administración militar y política romana, sobre todo en las proximidades de la calzada Astorga-Burdeos que cruza Álava y vertebra la región, en el valle del Ebro y en las riberas de sus afluentes.

 

La influencia romana

Mientras las zonas menos aptas para la agricultura mediterránea como los valles cerrados y profundos permanecen menos influenciados, el resto de la provincia asimila la cultura romana y se ve favorecida con importantes obras de infraestructura para explotar sus recursos.

Con los romanos llega el derecho, el tráfico comercial y el latín, empujando al euskera hacia las zonas menos romanizadas. Poco a poco se va introduciendo el cristianismo.

También se importa de Roma el fenómeno de la urbanización. El oppidum de Iruña-Veleia es un ejemplo de ciudad donde se aprecian las murallas, calles y edificaciones.