Cookie

Los primeros pobladores

Los primeros pobladores

Repartidos por toda la geografía alavesa encontramos monumentos megalíticos y poblados que evidencian un territorio poblado desde la prehistoria.

 

Los cazadores del paleolítico

Los restos arqueológicos más antiguos hallados hasta el momento en territorio alavés son los instrumentos de piedra que reflejan asentamientos esporádicos de cazadores. En el paleolítico, primer periodo en la historia de la humanidad, los Homo Erectus se dedican a la caza y recolección. El hallazgo de un bifaz achelense (útil de piedra de forma almendrada, tallado por sus dos caras y con aristas cortantes) recogido en Aitzabal por José Miguel de Barandiarán es testimonio del desarrollo de unas técnicas de elaboración de instrumentos hace más de 100.000 años.

 

Desierto de hielo durante 20.000 años

Con la última glaciación, Europa se cubre de hielos permanentes. El hombre de Cromagnon habita zonas costeras del Cantábrico donde las temperaturas son más suaves, ya que la vida en el interior alavés se presenta imposible.
A partir del año 8.500 a. C. la glaciación empieza a remitir y los fríos se retiran hacia el norte, favoreciendo un ambiente fresco y húmedo en Álava con el paso de los años.

Los animales herbívoros refugiados en la costa colonizan el interior y tras ellos llegan los nuevos cazadores a tierras alavesas. Viven en pequeñas cuevas y abrigos rocosos y cazan corzos, ciervos y toros primitivos. Adornan ya sus cuerpos con conchas perforadas y utilizan instrumentos básicos para cazar y pescar. Álava es una tierra de bosques de hoja caduca, en cuyos claros crecen los pastos donde se alimentan caballos, corzos, cabras, sarrios, etc.


Últimos cazadores y nuevos habitantes: base humana de Álava

Desde el sur llegan también nuevos habitantes que se mezclarán con los primeros. Estos grupos humanos suponen el sustrato humano básico de Álava. Dicha mezcla humana convive durante mucho tiempo y es la protagonista del comienzo de la agricultura y la ganadería (domestican al perro y la oveja), aunque la caza seguirá siendo importante. Algunas hipótesis sitúan en este ambiente el origen del euskara.

La seguridad que aportan los nuevos sistemas de producción agrícola y ganadera se reflejan en un aumento demográfico y la sedentarización de los grupos humanos, comenzando a vivir en auténticos poblados. La creencia en fuerzas superiores da lugar a la construcción de dólmenes en los que enterrar a sus muertos, dejando importantes testimonios en la provincia.


Llegada de los indoeuropeos

La expansión de los pueblos del sureste europeo también llega a Álava hacia el 1.200 a. C. Cuando los indoeuropeos llegan, la vieja población ya conoce el cobre, pule la piedra y cuecen arcilla para elaborar recipientes de cerámica.
La nueva población se instala en poblados que llamamos “castros” u “oppida” que cierran con murallas e incorpora las técnicas del hierro y la incineración en los ritos funerarios.

700 años después se produce otro importante cambio cultural por los contactos con los pueblos celtíberos de la península, además de la influencia de fenicios y griegos. Se potencia la agricultura (empleándose el arado), aparece el urbanismo, se funden piezas de bronce y hierro y se decora la cerámica con pintura.

La romanización no tardará en llegar. Para entonces, en Álava ya se habrá comenzado a emplear la moneda y existirán manifestaciones artísticas destacables como estelas funerarias decoradas.